Resulta difícil comprender cómo se puede afirmar, sin titubeos, que no existe falta de personal, que las bajas se cubren de forma inmediata o que los problemas son meramente casos puntuales, cuando esa versión choca frontalmente con la experiencia cotidiana de quienes trabajan en los centros. No se trata de percepciones aisladas ni de interpretaciones interesadas, se trata de una realidad sostenida en el tiempo, visible y compartida por plantillas enteras que lidian con sobrecarga, precariedad y falta de medios. ¿que no hay recortes?, ¿que las incidencias son excepcionales? ¿que el sistema funciona correctamente? ¿que las vacantes tardan poco en cubrirse?

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.