Las mismas preguntas, negocio vs personas, las mismas respuestas, ninguna válida. Mientras se dejan de ejecutar presupuestos o se desvían del área de al que están destinados, nos encontramos con que la falta de cuidados y las condiciones de trabajo inhumanas siguen presentes en el día a día. No podemos mirar a otro lado, somos personas las que lo estamos sufriendo, somos personas las que lo sufriremos si se normaliza. No es el momento de hacer una crítica sobre un sistema claramente orientado a obtener beneficios económicos a costa del sufrimiento humano, bien por falta de atención y cuidados, caso de las personas residentes, bien por sobrecarga de tareas o la imposibilidad de llevar a cabo su función correctamente por parte de las trabajadoras.
Artículo en el PAIS Madrid
En un sector ya delicado, donde las trabajadoras han de tener una sensibilidad y atención especial debido a la naturaleza de su oficio y donde las personas residentes desplazadas de su hogar viven en condiciones cuasi cuartelarias que hanen imposible la intimidad y vivir de acuerdo a sus preferencias, se ha dado otra vuelta de tuerca tratando normalizar las condiciones inhumanas en las que vive este colectivo cada día. Con un solo fin, hacer del servicio de los cuidados por parte de la administración algo indeseable e inclinando la demanda hacia las residencias privadas sobre las que no tenemos ningún control y son claramente objeto de negocio.
Cada persona que necesite cuidados, todas potencialmente, que nadie crea que no pasará por aquí y verá cómo sus ahorros se desvanecen a cambio de un trato indigno con imposiciones lejos de sus preferencias, sin habitar un hogar y sin poder reclamar por ello.
No solo es necesario parar la privatización de los servicios de cuidados para las personas, tenemos que seguir avanzando hacia un modelo centrado en la persona, eliminando las condiciones de penosidad que están viviendo las personas mayores en residencias públicas, apoyando una plantillas de trabajadoras adecuadas y suficientes y la capacidad de las personas residentes para denunciar todo aquello que no es conveniente o adecuado para su bienestar.
Son ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho aunque se trate de normalizar cualquier otra cosa, que ya de por sí es despreciable.
Ahora más que nunca, gracias por seguir apoyando, hoy por ellas, siempre por todas.