Una de cada seis personas institucionalizadas sufre algún tipo de maltrato. Tener los profesionales suficientes y necesarios debidamente cualificados es una parte importante de la solución a este problema. Una residencia no es el lugar indicado para tratar patologías psiquiátricas o perfiles psicológicamente peligrosos autolesivos o con potencial peligro para otras personas residentes o trabajadoras.