Residencias que tienen habitaciones con más de 30 grados, mientras que otras tienen que utilizar manta para dormir. La falta de transparencia e inspecciones críticas en las residencias hacen insufrible el día a día de muchas personas que no tienen más opciones. Sin métodos para medir cuánto personal de atención directa es necesario o para confirmar que las plantillas cumplen los ratios establecidos. Con referencias a normativa obsoleta califican de hechos puntuales los que vienen ocurriendo año tras año. Riesgo de deshidratación, más de 12 horas encamados con calor, sin alimentación ni administración de medicamentos, un solo caso sería intolerable, que ocurra cada año no es puntual.